jueves, 24 de abril de 2014

La pesadilla. Prólogo - La nota


La pesadilla. Prólogo - La nota


Entonces escuché mi propia pisada en las hojas secas y crujientes, era señal de que estaba llegando el final de el jardín botánico. En parte iba a echar en falta las lluvias de invierno pasadas cigarro a cigarro escondidos en la caseta abandonada mientras veíamos las gotas caer, que decirlo se dice rápido
He de admitir que me despedía de mi segunda casa incluso de mi refugio.

 Pero en el lado positivo de mi mente estaba la clave: visitar mis amigos de verdad. Espero que tengáis pueblo, porque los amigos del pueblo jamás te abandonan. Y estoy seguro de que la mayoria empezasteis a fumar en el pueblo. No obstante, hay días malos, pero solo es cosa de un mismo día, esos malos ratos se consumen antes que un fiti, joder.

En cosa de minutos llegué al coche, allí estaba mi tía al volante. Mi primo Fabio de a penas año y medio y mi tío en la zona de atrás. Y mirando hacia los fuertes y frondosos árboles del botánico empezaba la aventura.
- ¡Ibon despierta!  ¡Ibooon!

En ese momento desperté! dando así un salto con un solo ojo abierto. Había vuelto a soñar que salía de aquel jardín en el cual tanto tiempo he pasado este último año. Pero lo curioso no era el hecho de soñar lo mismo día tras día, bueno, puede que sí. 

Esa misma mañana me la tomé en calma porque para mi era un sábado especial, ya que mis artistas de reggae favoritos habían sacado un nuevo tema juntos el día anterior. A la hora de prepararme el desayuno observé la encimera con la cara recién lavada. Allí se encontraba una caja bastante curiosa...
                                                   


Ahí comienza mi historia...